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Friday, November 25, 2005


Costa hotelera
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Vista a�rea de la zona hotelera
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Un poco m�s de la zona hotelera
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R�fagaz de mas de 240 kms por hora
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Zona Hotelera de Canc�n
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Compa��a de luz y fuerza...
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....��� !y qu� Madrazo no?!!!
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Vista desde el hotel
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Gasolinera
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Zona Tur�stica de Canc�n
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�Tendr� una tarjetita de a $100, joven?
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Wlma en el sudeste de Florida
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Turistas
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Saqueo
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Postes calidad ISO 9000
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Un domingo por la ma�ana
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Vista Aerea
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Oxxo-Liconsa?
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Hipotecaria Canc�n
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Cuarto vista al mar (brisa incluida)
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La Fonda Canc�n
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Detenidos por saqueo (�o por jugar matatena en la playa?)
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Saqueadores detenidos !Hay... pero si es Jon�s!!!
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Costa del Caribe Mexicano
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Aeropuerto de Playa del Carmen
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Monday, November 07, 2005

Crónicas de Un Huracán
Por Salvador López García
¿Qué sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?
Vincent Van Gogh

El terrible Wilma, ha pasado por nuestro estado y particularmente por nuestro municipio dejando un entorno de devastación y desaliento. Nuestras Calles de la ciudad, que difícilmente podían mantenerse con una imagen aceptable han quedado cuarteadas y deforestadas: las regiones humildes siempre llenas de baches polvo y miseria, que regularmente causan una sensación, mezcla de tristeza y repudio han quedado con aspecto paupérrimo y se han convertido en barrios bravos por el desaliento y el desempleo. Y que decir de nuestra bella zona hotelera que hoy parece haber sufrido los efectos de un temblor, el 80% de la infraestructura turística ha sufrido graves daños.

Triste panorama pero real; una prueba mas para saber de que estamos hechos, de que son capaces los cancunenses pues a partir del día 22 de octubre en que nos azoto el huracán nada volverá a ser igual. Todo será antes y después de Wilma.

Memorias de un Huracán:

Miércoles 19 de Octubre:


Día de compras, abastecerse de agua y alimentos así como linternas y radio de baterías.
Amanecimos con la noticia de que la Tormenta Tropical Wilma, que más tarde se convertiría en huracán categoría 1, se había transformado a categoría 4.
Amenazaba con pasar por el Canal de Yucatán con fuertes vientos y grandes cantidades de agua, afectando a Quintana Roo y Cuba. Sin embargo la mayoría seguimos trabajando sin temor alguno y tratando de cumplir con los compromisos del día. Los colegios anuncian suspensión de clases hasta nuevo aviso.

Jueves 20 de Octubre:
El Huracán, ahora categoría 5 y con sorprendentes dimensiones apunta directamente a Cancún, como un misil precisamente dirigido.
Ahora si el miedo se antepone a toda actividad, nos quedan 36 horas para que nos golpee. La actividad se suspende a medio día, con el fin de proteger casas y bienes, algunos negocios adelantamos la semana de sueldos a sus trabajadores para que tomen medidas. A pesar de las imágenes claras de Internet, todavía tenemos el ánimo y esperanzas de que no golpeara con demasiada fuerza. Al saber de su lentitud y después de haber protegido ventanas y decidido la estrategia de protección de nuestras familias, salimos a visitar a nuestra familia, tomamos unos tragos para liberar el estrés y nos dimos aliento para lo que pudiese venir. De regreso en casa, encendemos el televisor pero la prematura oscuridad nos sorprende. Comienzan vientos fuertes, mal augurio.
Pusimos un despertador a las 2 de la madrugada para estar alerta, los árboles que se tuercen con las fuertes ráfagas son todo un espectáculo. El impacto está pronosticado para las 8 a.m. del viernes.

Viernes 21 de Octubre:
Perdimos comunicación telefónica por la mañana, tanto local como celular, la radio sigue transmitiendo y advierten que nadie, por ningún motivo debe estar en las calles.

Al borde de las 11 hrs., ya con la actividad huracanada el agua comienza a ser empujada por el viento y a filtrarse por los resquicios de la parte trasera de nuestra construcción y empezamos a tapar puertas y ventanas con trapos y toallas que tenemos que estar exprimiendo constantemente, decidimos almacenar esa agua pues se ha terminado el agua potable, no hay luz, no hay teléfonos, no hay agua, tan sólo tenemos gas.

A pesar del mal tiempo jugamos con los niños y desayunamos muy rico, los chicos tienen una seguridad que impresiona, no demuestran ni el mínimo temor.
En la tarde por las ventanas de la fachada admiramos el poder de Wilma, algunos árboles caen ante nuestras miradas atónitas, incomunicados y con la incertidumbre pues la estación de radio que milagrosamente seguía transmitiendo no sabe tampoco cual es la posición del meteoro desde el último reporte, ellos calculan que el ojo del huracán pasará sobre la ciudad de Cancún a las 2 de la madrugada del sábado, seguimos muy ocupados con el agua y aunque los recipientes parecen ya insuficientes empezamos a usarlos en los sanitarios y nos damos abasto.
Es un día gris, sometido por las oscuras nubes vientos y agua. La oscuridad llega muy temprano, aun así cenamos y nos sabe a gloria, a la luz de las velas y tenemos vino tinto en nuestra mesa.
Queremos que pronto los niños se vayan a dormir y así no noten nuestro miedo.

Hemos planeado sitios estratégicos para las veladoras, en los baños y en los pasillos, debe haber un encendedor o cerillos siempre junto a cada vela, además hay un responsable para cada lámpara solo hay 2 y una de ellas ya casi no tiene baterías (nunca imaginamos que el encierro duraría tanto tiempo).

El mal tiempo arrecia y volvemos a exprimir trapos jergas y toallas de puertas y ventanas, una y otra vez durante casi 3 horas evitando que el agua invada las habitaciones, nunca la dejamos que subiera de nivel.

Volvemos a sentir la presión en los oídos como cuando viajamos en un avión, abrimos un poco las ventanas para liberar un poco la presión y evitar que los cristales revienten, todo lo que hacemos es por pura lógica y teorías pues esto es realmente nuevo para todos nosotros.


El patio; he tenido que salir con un impermeable al patio a destapar la coladera que ya es insuficiente pues nuestra enorme bugambilia se había venido abajo y las hojas tapaban el desagüe, Gaby tiene la gran idea de romper el filtro y dejar el agujero libre y sólo así el agua fluye sin anegarse.


Cansado me voy a dormir y he puesto el despertador a las 2 de la madrugada del sábado.

Sábado 22 de Octubre madrugada:

No son las 2 a.m. todavía y me despierta un objeto pesado que está golpeando en el techo, me asusta que pueda ser el tanque estacionario y que llegase a romper el domo, bajo para comentarlo con Gaby pero ella y mi suegra ni siquiera notan mi presencia están rezando devotamente alivian su enorme temor, así que yo me serví un trago y me retiré, no había ya nada que hacer, cualquier cosa puede pasar. Parece que el Señor oyó sus ruegos, el objeto ha dejado de golpear, no obstante hay mucha agua que secar y más trapos que exprimir, ya tenemos las manos ampolladas. Por momentos me siento como si estuviera en el camarote de un barco, el agua quiere entrar por cualquier parte de la construcción y el ruido del viento afuera no cesa.

Sábado 22 de Octubre

Amanece con una calma extraña y yo realmente he pensado que todo terminó. Afuera, la calle y el parque están totalmente inundados, tenemos una laguna que estuvo a punto de entrar por nuestras puerta, las primeras casas de la cuadra deben tener al menos 30 cm. de agua en la planta baja, ya que es el nivel de agua en casi toda la calle, por fortuna nuestra casa está ligeramente más alta y el agua no alcanzó a entrar.
La sorpresa: Tocan a la puerta, quien podrá ser, con el agua hasta las rodillas llegan Andrea y Andreita, con un desconocido que viene cargando en hombros a Valso, él se despide y los deja en nuestra casa. Entonces nos dicen que han llegado por el temor de que al terminar el ojo esto de ponga peor con los vientos en sentido contrario. Yo aun no puedo creer que no haya terminado de pasar, pues ya se han caído árboles y postes, no imagino lo que podría suceder si se repitiera nuevamente los vientos con la misma o mayor intensidad.
Se ha hecho mas grande nuestro equipo y ahora los niños están mas contentos juntos, para celebrar, hemos preparado un exquisito almuerzo que preparamos Andrea y yo mientras los demás hacen arreglos a ala casa. Gaby vuelve a sellar las puertas.

Comentamos con el vecino de atrás que nos advierte: viene lo peor, y el vecino de junto que asegura; como creen, ya pasó el huracán. Sólo nos queda esperar pacientemente.
La aventura; Andrea quiere regresar a su casa porque quiere traer galletas pan jugos agua etc., a medio día luce tan calmado el clima que me animo a ir con ella.

Cruzamos una laguna por más de 4 calles desde mi casa a la de ella. Llegamos revisamos su casa, llenamos unas bolsas y regresamos ya con peligro pues los vientos fuertes ya nos movían, una camioneta de la CFE nos advierte que no debemos estar afuera, y no hace falta que lo diga apuramos el paso y regresamos a casa sanos y salvos.

Por la tarde del sábado convivimos de lo lindo, jugamos todos juegos de mesa, 3 generaciones juntas nietos padres y la abuela, sin duda nunca habríamos convivido tan de cerca de no ser por Wilma.
Lista la cena, buenísima como siempre, abrimos y compartimos la ultima botella de vino tinto, oscurece y los niños se van a la cama, nosotros a seguir conteniendo el agua que ahora ataca por el frente, secando y pegando cinta adhesiva en los marcos de puertas y ventanas, hemos recargado una mesa contra el cancel de enfrente que se pandea con los vientos, ya nadie se acerca a esa ventana, duro a exprimir y secar, secar y exprimir, ahora somos mas brazos y el Huracán nos pela los dientes.

Gaby Franco y Abuelita a la recamara de los niños, Los garcía a la recamara de papá y mamá, Emilio en el sillón de la sala y yo en el comedor en una colchoneta, lejos del agua de la entrada.
Milagro: La radio ha retornado y nos avisa que Wilma comienza a salir de nuestra zona a partir de las 2 de la madrugada aun así sigo poniendo mi despertador cada 2 horas.



Domingo 23 de Octubre madrugada:

A las 4 de la mañana he ido a despertar a Gaby, no se para que si se ve tranquila, aun asi le digo que los vientos se han ido que se quede tranquila, todos duermen, me da gusto que se sientan tan seguros en la casa, yo también regreso a mi colchoneta.

Mañana será un día arduo, sin duda el mas pesado en muchos años hay tanto que levantar en los patios y en las calles, revisar daños destapar desagües. Estamos con vida es lo que cuenta.
Y así fue, el domingo todos los vecinos salieron a las calles, no se rehusó ni uno sólo, niños, jóvenes, adultos y ancianos arrastrando ramas cortando árboles y subiéndolos en camionetas para sacarlos de nuestra calle de nuestras casas de nuestro parque, intentando también, por que no, sacar al desgarrador huracán de nuestras vidas.


Con cariño, Salvador.
Cancún 5 de noviembre del 2005, dos semanas después de Wilma.

Posted by Héctot Morales C